Somos cíclicas, no perfectas

Si estás leyendo esto es que estás viva, y si estás viva estás cambiando. SOMOS CÍCLICAS, de un modo similar a como lo son las cosechas, la luna y las mareas. La ciclicidad es nuestro orden natural, con el que evolucionamos, nos transformamos, volvemos a lugares ya vividos con el aprendizaje de haber pasado antes por allí… 

Sin embargo, el sistema patriarcal en el que vivimos está gobernado por una energía lineal típicamente masculina. Esta energía, que resulta estupenda para alcanzar metas o superar retos, pone el foco en el objetivo, perdiendo un poco de vista el recorrido que hay que hacer para llegar hasta él. Desde el modo en que se producen la ropa o los alimentos que compramos, pasando por la forma de hacer política o las jornadas de trabajo: todo está pensado para producir al máximo y rendir a tope en ese afán de llegar rápido a destino, independientemente de cómo te encuentres hoy.

Nuestra energía no es lineal

Desde peques se nos exige ser las mejores en algo, competir por ganar. El sistema en que crecemos, en general, pone poco interés en respetar los tiempos de cada cual, celebrar lo imprevisible o asumir lo errático.

Pero hay otra energía con la que las personas que menstruamos solemos conectar mejor, cuando tenemos el tiempo y la claridad necesarias para reconocerla: es una ENERGÍA CIRCULAR que abraza los procesos y pone menos valor en la meta o en que esa meta tenga una forma determinada, siempre igual, reluciente y perfecta.

Somos cíclicas por naturaleza, pero este no es un valor respetado ni celebrado en nuestra sociedad, así que a veces nos cuesta aceptarlo. Nos exigimos a nosotras mismas mantener un estado de ánimo, una productividad, una opinión. Con lo bonito que sería hacerle caso a Mercedes Sosa y sencillamente asumir que ‘’cambia, todo cambia…’’

Y ojo: ser cíclicas no significa repetir una y otra vez los mismos patrones en cada fase. Es decir, no es tan simple como que cuando estás ovulando eres súper creativa y tienes un montón de ganas de sexo… y cuando estás menstruando necesitas hacer cueva y repensar todo con calma. No, no siempre es así, NO SOMOS ROBOTS programados.

A veces no sale como esperamos

Quizás te estés preguntando a qué viene todo este rollo…

Verás, yo me hago el café todas las mañanas, desde hace muchísimos años. A veces consigo un aroma espectacular, bato la bebida de coco con la que lo acompaño hasta hacer espumita y aquello me sabe a cafetería, a una de esas que tanto extrañamos en pandemia.

Otras veces se me cae la mitad del café molido por la vitro mientras intento llenar mi cafetera italiana, o me sale muy aguado, o lo preparo antes de las tostadas y para cuando está todo listo, se me ha quedado frío. Hace dos semanas se me derramó el café sobre la mesa de trabajo y ahogué mi antiguo teclado…

¿Significa esto que no sé preparar café? ¿o que soy inepta para tomármelo? ¿Ocurre acaso que mi cafetera no es la ideal, que tengo que cambiarla, que tirarla, que probar otra cosa?

Probablemente no, y estas preguntas te parezcan exageradas. Sin embargo a mí me recuerdan a las decenas de mensajes que recibimos cada día en nuestro Instagram de @ilovecyclo diciendo que normalmente os va bien con vuestra copa, pero que estáis súper frustradas porque de pronto un ciclo no ha sido así.

‘’¿Qué estoy haciendo mal?’’ ‘’¿Por qué ayer no pude colocarme bien la copa?’’ ‘’¿Cómo es posible que se me quedase tan dentro que me haya costado horrores alcanzar con los dedos la base para poder sacármela?’’ ‘’¿Por qué hoy he tenido fugas?’’

Las respuestas posibles son muchas, y es cierto que a veces podemos detectar que no estáis usando vuestra talla ideal o que hay algún paso que no habéis seguido correctamente. Pero créeme, la inmensa mayoría de las veces es tan sencillo como que eres un ser vivo al que le condicionan un montón de cosas:

Puede ser que ese día hayas dormido mal y estés más torpe (de hecho cuando menstruamos solemos estarlo, ¡aunque las que lo somos habitualmente no notamos mucha diferencia!). Puede ser también que fueras con prisa, que tu cérvix esté algo más alto o bajo este ciclo, que estés con el humor torcido y vayas con menos ‘’puntería’’, que tengas la zona sensible por el motivo que sea…

Igual que no existen dos vaginas iguales en el mundo, no hay dos contextos idénticos. Y cada vez que uses tu copa será única (no digo que vaya a ser mala, sencillamente distinta). Del mismo modo que no puedes hacerte dos cafés iguales.

Entiendo perfectamente la frustración de cuando algo no sale como querríamos. Soy una persona muy autoexigente y a veces tengo que parar (parar literalmente en el sitio, dejar lo que sea que estuviera haciendo y respirar profundo) para reconectar con mi yo cambiante e imperfecta, perdonarla y asumirla, darle el tiempo que necesita. 

El poder de nuestra actitud

Escribo esto en un intento de invitarte a mantener la calma cuando veas que las cosas, de repente, no van como la seda con tu copa (en realidad es aplicable a cualquier otro ámbito de la vida). Porque es probable que sea precisamente esa calma, acompañada de una actitud mental positiva y poco juiciosa, lo que te está faltando para que las cosas salgan algo mejor. 

Hoy me gustaría recopilar para ti todos estos posts en los que te explicamos paso a paso cómo utilizar tu copa:

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Espero que leerlos te ayude mucho. Pero sobre todo espero que no los recibas como una receta mágica que seguir a pies juntillas: dependiendo de cómo tú estés en este momento habrá cosas que te sirvan más y otras que menos. Escúchate y HAZTE CASO: cuando te tratas con cariño eres tu mejor consejera. 

Me llamo Irene Ferradas y soy experta en Género y Coeducación, además de trabajar como formadora en Talleres de Sexualidad Feminista y Autocuidados (@bonitatutalleres). En CYCLO soy Asesora Menstrual y me dedico a atender todas las dudas de la comunidad #TabooBreaker para ofrecer soluciones, ideas y contenidos con los que todas las mujeres y personas menstruantes podamos vivir nuestros ciclos de la forma más sana, sostenible y positiva posible.

Be a #Taboobreaker