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Embarazo y lactancia Fertilidad Patologías y salud menstrual

Cómo conocer mi ciclo me ayudó en mi segundo embarazo

Paloma-embarazo-salon-lifestyle (11)

Tenía muchas ganas de sentarme de nuevo a escribir sobre mi ciclo y embarazo…han pasado varios meses desde la última vez y se me había olvidado el placer que me supone volcar mi experiencia y mis aprendizajes en la escritura con el fin de compartirlo contigo.

Mi experiencia durante mi segundo embarazo y parto

Hoy quiero contarte mis reflexiones cíclicas tras mi segundo embarazo. El primero te lo relaté hace 3 años, y ahora toca, casi 5 meses después de haber parido a mi segundo hijo, contarte cómo ha sido para mi este segundo embarazo y parto.

Empecemos por el principio… ¿cómo me ha ayudado conocer mi ciclo en este embarazo? 

Fertilidad durante el ciclo

Lo primero de todo es que me ha ayudado a elegir cuándo quería quedarme embarazada. O quizá debería decir cuándo no quería quedarme embarazada. Llevo muchos años haciendo un registro de mi ciclo menstrual, y aunque al principio era muy meticulosa y lo apuntaba diariamente en mi diario CYCLO y en mi diagrama… llegó un momento en que mi registro fluyó. Ahora mismo soy capaz de saber en qué fase de mi ciclo me encuentro sin tener que mirar una app de registro del ciclo o mi diario.

Aunque he de decir que escribir me ayuda mucho a aclarar mis ideas, pensamientos, emociones y sensaciones… y esto es lo que al final me ayuda a entenderme a mí misma y saber en qué día de mi ciclo estoy. Y tener este nivel de auto conocimiento me ayuda, entre otras cosas, a manejar mi fertilidad de manera natural. Así que puedo decir, que en mi caso, conocer mi ciclo menstrual en profundidad me ha ayudado a elegir el momento en el que quería quedarme embarazada.

Además es increíble porque conocer mi cuerpo y las reacciones habituales de éste también me ha ayudado a saber que estaba embarazada. Quizá esto lo puedas saber aunque no conozcas tanto tu ciclo porque al final y al cabo muchas mujeres describen sentirse “raras”, pero sin duda es muy interesante observar los cambios que se daban en mi cuerpo y saber “leerlos”. Cuando me hice el test de embarazo…ya sabía que estaba embarazada. Era una certeza, y apenas se me había retrasado la menstruación unos días.

Entender las fases del ciclo menstrual

Este embarazo quizá no he echado tanto de menos mi ciclo como en el anterior…quizá porque al tener una hija ya, el tiempo ha pasado rapidísimo y no me daba tiempo casi ni a sentirme. Este embarazo ha pasado muy rápido (técnicamente no…solo dos días de diferencia en la longitud de ambas gestaciones) y sentía como los días pasaban a toda velocidad…sin darme tiempo casi a reflexionar o a mirar hacia dentro. Ha sido ahora, bien entrado el postparto, cuando he podido disfrutar del aquí y ahora realmente, saborear cada día  y preguntarme a mí misma cómo estoy.

Es curioso porque durante el embarazo me sentía en una fase del ciclo cada día. Esto es importante para entender el estudio de las fases del ciclo…a veces no se trata de saber “qué hormona predomina hoy y cómo, teóricamente, esto me afecta”. A veces se trata simplemente de escucharnos y detectar qué tipo de energía tenemos hoy e identificarla con una fase u otra del ciclo. Hay ciclos, por ejemplo, en los que podemos estar en plena fase preovulatoria y sentirnos enormemente cansadas y con una energía muy interna, como si la fase menstrual se alargase hasta mucho más allá del sangrado. Y sin embargo hay menstruaciones en las que podemos sentirnos con altos niveles de energía y con muchas ganas de hacer cosas y comunicarnos con el exterior… La cuestión es saber escucharnos y saber detectar y respetar las necesidades de nuestro cuerpo día a día, momento a momento. Y esta, querida TabooBrekaer, ha sido la gran lección de este embarazo.

Estando de 7 meses llegué a un punto tal de agotamiento, que no podía casi moverme. Me asusté mucho y fui a urgencias (yo rara vez voy si te soy sincera…) y cuando le conté lo que sentía el ginecólogo me recetó “unas vacaciones con urgencia”. Como mujer que trabaja fuera de casa, además por cuenta propia, es muy difícil “parar”. Siempre tienes que estar disponible, siempre creando y respondiendo… y lo peor de todo, en mi caso, tuve que adelantar el trabajo de 4 meses para poder tomarme una baja “normal”.

Ahora que lo pienso, me gustaría darle un abrazo a mi yo de hace medio año… jornadas interminables con un cansancio y un estrés increíble, adelantando trabajo y teniendo que tomar muchas decisiones hasta el día del parto. Conocer mi ciclo me ayudó, igualmente, a detectar que me estaba pasando y a tomarme las cosas con mucha mucha paciencia y de una manera muy relativa. Aunque también me di permiso para llorar y dejar salir todo lo que rondaba mi cabeza y me aplastaba el pecho (y dejar así flipando a mi pareja y a mi madre, ahora me hace gracia pero los pobres se asustaron un poco de verme así). Y el embarazo hace además que sólo tengas fuerzas para lo realmente importante. El problema vino quizá cuando aún conociendo mi cuerpo y mis necesidades…decidí ignorarlo en varias ocasiones.

Parir de manera natural

Y el último aprendizaje que quiero compartir contigo, que es en realidad un conjunto de muchos, es todo lo que me ha ayudado conocer mi ciclo a la hora de parir. Si me has escuchado hablar de mi primer parto, sabrás que es para mí toda una experiencia, y que he tenido la enorme suerte de vivirlo como quería en ambas ocasiones. 

Este segundo parto fue también natural, sin anestesia y bastante rápido. Aunque a mi se me hizo largo pese a que fueron solo cinco horas desde que realmente empezaron las contracciones y entré en el hospital hasta que mi hijo salió… estas horitas se me hicieron largas e intensas. Muy muy intensas. Pude poner en práctica técnicas de meditación y algo de hipnosis (muy poco ya que no soy experta) para aliviar las contracciones…pero sin duda lo que más me alivió fue el movimiento. Ese movimiento que practicamos juntas en las clases grupales, ese movimiento de consciencia que da espacio y presencia a nuestro útero y nuestra pelvis. Ese reconocimiento a nuestro cuerpo en el que le daba gracias continuamente por estar funcionando a pleno rendimiento. Esa actitud que suelo tener cuando tengo molestias y dolores menstruales, durante los cuales no me enfado con mi cuerpo por menstruar y doler, si no que le doy las gracias por estar sano y por el gran esfuerzo que está haciendo para dejar fluir.

Sin duda conocer mi cuerpo en las diferentes etapas de mi ciclo me ha ayudado mucho a transitar todas las fases del parto con seguridad y paciencia.

Una vez más he sentido la necesidad de desnudarme para parir (no se si todas las mujeres lo hacen… pero yo es llegar el minuto dos en la sala de parto y ya me estoy quitando las bragas…) y de encontrarme tranquila y relajada ante la presencia inmensa de mi cuerpo. Y aún recuerdo la sorpresa de ver a mi hijo dentro de la bolsa, en lo que se considera casi un parto “velado”. Este hijo mío no pudo venir al mundo de otra manera… con magia y con muchísima tranquilidad. Es un regalo que me ha traído la vida después de tanto ajetreo este último año.

Gracias por leerme en esta experiencia tan íntima, poderosa y a la vez vulnerable que es el parto. Mientras escribo esto, mi hijo tiene cinco meses, y es ahora que empiezo a ver la luz hacia volver a ser yo. O más bien, hacia esta nueva versión de Paloma que nació el mismo día de agosto que lo hizo mi hijo.

Te abrazo fuerte, 

#TabooBreaker

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