Cómo empezó CYCLO

Toda gran historia tiene un principio…y el de CYCLO fue pequeño. Una pequeña semilla que de manera inesperada germinó hasta lo que conoces hoy en día. Hoy te voy a contar la historia de cómo empezó CYCLO Menstruación Sostenible.

Uno de mis aprendizajes más de tres años después de convertirme en emprendedora es este: atrévete a soñar. En serio, hazlo. A mi todo lo que me está pasando hoy en día me viene de sorpresa porque creo que nunca me atreví a soñarlo. 

Cuando empecé CYCLO lo hice de a poco, en petit comitè. En ese momento no confiaba en mi misma, ni en mis capacidades ni creía que nadie quisiese escuchar lo que tenía que decir…ay esa autoestima, ¡cómo hay que trabajarla! Menos mal que la intuición es más fuerte que nuestra parte más racional y nos permite dejarnos llevar por lo que la vida nos tiene preparadas.

Para contar la historia de CYCLO me tengo que remontar a mi propia historia. En 2012, unos 10 años después de mi primera menstruación, descubrí la copa menstrual. Yo llevaba años sufriendo de infecciones vaginales, hongos, cándida y reacciones alérgicas…y en el ginecólogo no me daban absolutamente ninguna solución. Únicamente usar los óvulos y la cremita antifúngica. Pero como comprenderás, usar eso mes tras mes para mi era un parche, no una solución. Pese a que me llegaron a decir “Esto te pasa por ser mujer”, yo me negué a aceptarlo y empecé a buscar por mi misma en internet. Además, se aproximaba un viaje muy importante para mi, me iba de aventuras a Australia, y no quería ir dejando un reguero de tampones tras de mi. 

Fue entonces cuando buscando y rebuscando, encontré un blog de una chica viajera en el que ella contaba que usaba la copa menstrual. ¿La quéeee? Mi primera reacción fue cara de asco y rechazo, sin embargo la idea de un producto más sano, reutilizable, hipoalergénico y tan cómodo no se me quitó de la cabeza…hasta que lo probé. Y entonces descubrí que todo mi malestar anterior venía provocado por el uso de tampones. Así que en ese momento puedo decir que la copa menstrual me cambió la vida. Mejoró mi salud, mi autoestima y en general me permitió reconciliarme con mi ciclo menstrual y con mi cuerpo.

La copa menstrual abrió para mí un universo de posibilidades. Empecé a leer y a autoeducarme sobre el ciclo menstrual. Leí todo lo que había publicado sobre el ciclo menstrual desde una perspectiva más holística y empecé a entender lo que me pasaba mes tras mes.

Después de mi viaje a Australia, volví a España a finales de 2015. Me encontré que pese a mis avances personales y laborales…no encontraba ningún trabajo acorde a mis cualidades. Volví al trabajo que tenía antes de irme (casi tres años atrás). Una parte de mi se sentía afortunada de tener un trabajo fijo y bastante cómodo, pero yo ya no era la misma persona y necesitaba realización personal. Necesitaba poner mis capacidades al límite cada día, usar mi creatividad y mi ingenio y sentir que mi trabajo tenía un fin social. Y como no encontraba nada que me hiciera sentir así por cuenta ajena, empecé a fantasear con la idea de emprender. 

Al principio no sabía ni cómo ni en qué. Solo sabía que me gustaba hablar de menstruación, que me gustaba compartir todos mis descubrimientos y lo mejor de todo…¡que a otras mujeres les interesaba lo que yo les contaba!

Empecé a leer como una loca todo sobre emprendimiento, trabajo digital, cómo montar un proyecto, cómo crear un e-commerce…y de repente mi madre me envió el anuncio de un concurso para mujeres emprendedoras en una revista femenina super conocida.

De repente en mi cabeza se creó CYCLO Menstruación Sostenible. Sabía exactamente qué quería hacer, cómo y con qué imagen. Cree business plan, una muestra de todos los productos que quería vender…y casi sin darme cuenta ya estaba creada la e-commerce.

Ganar, no gané. Era 2016 y la idea de una empresa sobre menstruación aún no era muy cool…qué le vamos a hacer. Pero ya tenía todo listo y mis amigas no paraban de decirme que querían una copa, una compresa, una infusión…asi que sin pensarlo mucho empecé. 

Al principio compraba stock de diez en diez unidades…esto amiga, teniendo en cuenta que todo es hecho en España…te puedo asegurar que no daba mucho margen de beneficio. 

Daba talleres de menstruación sostenible en bares, casas de mujeres que por alguna razón me seguían en Instagram, asociaciones de universitarias, pequeños comercios…y poco a poco fui construyendo y haciendo crecer la marca. Yo era todos los departamentos. Yo hacía todo. Las fotos, la web, los pedidos, las facturas…fue un aprendizaje brutal. Si eres estudiante y sueñas con tener tu empresa alguna vez, móntate algo, aunque sea pequeña, pero haz algo. Porque hasta que no te pones con ello, no aprendes, te lo aseguro.

Al principio no cobraba nada (pero tenía copas y compresas de tela gratis esos sí). Pero por alguna razón mi intuición me decía que tenía que seguir adelante y aguantar. Durante esa etapa tenía varios trabajos de media jornada, hacía producción como freelance…me apuntaba a un bombardeo vamos.

Y entonces llegó a mi vida Elise, mi actual socia. Elise había estudiado un master de comercio internacional especializándose en emprendimiento social y quería entrevistarme para incluir mi proyecto en su TFM. Yo pensé que estaba loca porque yo acababa de empezar…pero esta chica iba muy en serio. Al final Elise me propuso trabajar conmigo y como yo no podía contratar a nadie, decidió aventurarse como socia. Ha sido lo mejor que le ha podido pasar a CYCLO. Desde que ella llegó, el proyecto empezó a asemejarse más a lo que es hoy en día. Ella es mi media naranja empresarial. No la veis pero ella está siempre ahí y además tenemos conexión mental continua, siempre siempre sabemos lo que la otra está pensando. Nunca creí que sería capaz de encontrar a alguien tan apasionada sobre menstruación sostenible como yo, pero la vida te hace regalos maravillosos si tú la dejas hacer.

Elise y yo empezamos en mi minipiso. Trabajábamos entre el sofá y la única silla que tenía. Mi almacén eran un par de estanterías y mi cámara de fotos, mi móvil. Luego empezaron a llegar colaboradoras y mujeres que de manera altruista colaboraban con el proyecto. 

Hubo un momento que era difícil trabajar en casa y decidimos dar el gran paso, ¡irnos a un coworking! En ese momento invertir unos 200€ al mes nos parecía un salto alucinante. Nos daba muchísimo miedo porque aún no cobrábamos siquiera un sueldo digno, pero sabíamos que era necesario invertir para progresar, y fue la mejor decisión de la historia. Ese pequeño paso fue el definitivo para que CYCLO empezara en serio.

Hace un año que encontramos una oficina pequeña pero bien situada, a un precio inmejorable (al principio pensé que era broma) que nos permitiera crecer. Esto nos ha dado la oportunidad de trabajar con más personas y hoy, casi al final de 2019, hemos formado un equipo increíble con el que estamos creando cosas alucinantes.

No dejamos de presentarnos a concursos para ver si sacamos de algún lado el dinero que nos permitiría hacer los grandes proyectos que ocupan nuestra mente…pero de momento en vez de inversiones, utilizamos nuestra creatividad, impulso e intuición para seguir creciendo, porque tenemos un objetivo que nunca ha cambiado; llevar la educación menstrual a todas las mujeres. Y esto se hace con las fotos que véis en nuestro Instagram @ilovecyclo, con los videos de Youtube de CYCLO Menstruación Sostenible, con los productos que traemos a la tienda, con los talleres que hacemos y con todas las charlas sobre menstruación sostenible que doy en cuanto me dejan.

Si llevas aquí desde el principio, te doy las gracias, porque tú has hecho esto posible. 

Si acabas de llegar, te doy la bienvenida porque tú estás ayudándonos a crecer.

Nunca habría llegado hasta aquí sin la confianza ciega de tantas mujeres y hombres que me han ayudado sin pedir nada a cambio, que han corrido la voz, que han hablado de nuestra copa y de nuestras redes a amigas…que en definitiva, han compartido porque saben que hablar de menstruación, es importante.

Gracias #TabooBreaker