10 cosas que me hubiera gustado saber sobre la lactancia materna

Ayer, día 1 de agosto, comenzó la semana de la lactancia materna. Y yo me encuentro escribiendo esto a las 2 am, único momento que sé que voy a estar tranquila. 

Mi bebé de 2 meses y medio está a mi lado, en su nido, pegadita a mi. Hace un ruido increíble al respirar, lo que me da mucha ternura. Y pienso que solo se duerme con mi teta. Llevo dos meses y medio en que toda mi vida es teta, teta, teta.

Qué difícil es la lactancia materna y qué poco se nos prepara. Recuerdo en las clases preparto a las que asistí apenas se dedicó una clase a la lactancia, y era sobre todo relacionado con el enganche del bebé, cosa que sucede en los primeros días.

Yo sabía lo básico sobre cómo conseguir una lactancia materna exclusiva (LME) de éxito: que si haces piel con piel nada más nacer las posibilidades eran más altas, que es mejor hacerlo a demanda (no me imagino cómo hacerlo si no), y la posición correcta de la boca del bebé al engancharse. Pero hubo muchas cosas que no me dijeron, y aunque aún estoy aprendiendo, quiero compartirlas contigo. 

Necesito que entiendas que es mi experiencia personal; sé que existen muchos casos en los que la mamá quiere, pero por diversas razones no puede y eso es muy frustrante. Se que soy una afortunada y doy gracias todos los días a la vida por estar viviendo esta maternidad de una manera tan positiva. Tengo un bebé precioso y sanísimo que hace todo lo que tiene que hacer un bebé genialmente. Dicho esto, he de decir que la lactancia es una de las experiencias corporales y mentales más difíciles a las que me he enfrentado, ¡mucho más que el parto!

Me siento ingenua por no haber preguntado más a las madres a mi alrededor sobre la lactancia. Si aún no has sido madre…pregunta, mucho. Y si puedes observar como lo hacen otras madres, ¡hazlo! Somos animales y aprendemos este tipo de comportamientos imitando.

Estoy disfrutando mucho de mi baja maternal…pero no me imagino cómo sería mi vida sin la baja, ya que el trabajo de madre es altamente demandante (te recuerdo que estoy escribiendo esto a las 2 am mientras todos están dormidos). He tenido tiempo durante las tomas para pensar todo aquello que he descubierto sobre la lactancia…y si bien hay mucho…aquí va lo que a mí más me ha sorprendido.

1. Los primeros 15 días son un infierno. Aguanta.

En serio, aguanta. No desesperes. Aguanta 15 días de nada…luego irá sobre ruedas. Pero aguanta la incertidumbre, el cansancio, el dolor de la subida de la leche (ese momento en que crees que las tetas te van a explotar)…yo solo me repetía ‘esto pasará, aguanta’.

2. Duele. Sobre todo al principio.

He leído que la lactancia materna exitosa no debería doler pero en mi caso no fue así. La primera semana duele. Sobre todo cuando te sube la leche y tienes las tetas tan inflamadas que tu bebé no puede engancharse correctamente. Al segundo día y viendo que ponerme col congelada en las tetas no me hacía efecto fui a mi matrona. Me tocó una que en apariencia no es muy delicada pero me masajeó las tetas de una manera tan eficiente que casi la beso. La técnica que utilizó para sacar la leche sobrante y aliviar la ingurgitación me ayudó muchísimo. Se trata básicamente de exprimirte la teta sin miramientos de fuera hacia dentro…¡las tenía tan llenas que podía llenar un vaso de leche y después dar de mamar!

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Los pezones también duelen. En mi caso solo la primera semana y como consecuencia de la subida de la leche. Mi bebé se agarraba bien pero yo tenía los pezones muy sensibles. Utilicé un poco de una muestra de purelán y en unos días se me pasó, pero duele mucho.

3. Es placentero. Hay momentos en que estás deseando que tu bebé quiera.

Y esto es sencillamente porque las tetas se te empiezan a llenar y necesitas que tu bebé succione. Y el momento en que lo hace es un alivio. Ahí es cuando puedo decir que la lactancia es realmente placentera.

4. Es flipante ver como la leche sale a chorros de tu cuerpo.

Yo pensaba que esto era cosa surrealista pero no…en ocasiones cuando mi bebé se retira repentinamente de la teta y veo como sale la leche a chorros no puedo más que alucinar. El cuerpo humano es flipante. Mi cuerpo es increíble. Aunque a veces ponga todo perdido de leche.

5. Si tu bebé llora, tus tetas responden solas.

Aquí es cuando me doy cuenta de que somos animales. Y que la naturaleza es sabia y tiene todos los mecanismos perfectamente estudiados. La primera vez que pasó pensé que era coincidencia…pero no. Cuando estoy en la ducha por ejemplo, y mi bebé empieza a llorar porque tiene hambre (o porque me echa de menos) mis tetas responden automáticamente produciendo leche a chorros. Muchas veces tengo que ponerme el sujetador con los discos de lactancia corriendo por que me pongo perdida de leche.

6. El tamaño de tus pechos nunca va a ser simétrico.

Al menos mientras dure la lactancia. Mi teta izquierda siempre es dos o tres veces más grande que la derecha. Estoy trabajando en igualarlas…pero se escapa a mi control. A veces es super evidente pero en realidad no me importa.

7. Desprendes un olor único que se intensifica cuando das de mamar a tu bebé.

Esto es algo que hasta que no lo vives no lo sabes. Es un olor dulce, como si tu bebé fuera un pequeño caramelo. Es precioso.

8. Agota ser tan imprescindible.

Esto es algo que resulta verdaderamente desesperante. Hay veces que me encantaría desaparecer un ratito…pero al haber elegido LME es imposible. Hoy sin ir más lejos creí que iba a ser posible reposar la comida pero mi pequeña me necesitaba para tomarse un chupito pre-siesta. Porque la teta es mucho más que alimento y  tú eres el universo de tu bebé. Esto es poéticamente precioso pero logísticamente complejo. Y sí, a veces me siento mal por sentirme así.

9. Te da igual que se te vea la teta (y a veces se te olvida taparte)

Pensé que me iba a dar reparo en según qué contextos…pero no, todo lo contrario. Me saco la teta en cualquier lugar y delante de cualquiera. Que mi bebé esté bien y satisfecho es más importante que se te vea el pezón. Créeme que no de dará reparo. Tu teta se convierte en fuente de alimento. Y muchas veces se te olvidará volver a taparte y te verás sacándole los aires al bebé con la teta fuera…simplemente te dará igual.

10. La lactancia materna te hace sentir todopoderosa.

Soy todo lo que necesita mi bebé. Así como soy, soy perfecta para ella. Soy capaz de alimentar a un pequeño ser humano que crece día a día y que va aprendiendo cosas nuevas por momentos. Realmente me siento una fuerza de la naturaleza cuando calmo a mi bebé o la duermo. Es una sensación de orgullo y autoestima increíble.

Dar la teta es una experiencia animal a más no poder y sin embargo me he sentido muy poco preparada. Por suerte hay muchísimos recursos online y grupos de lactancia en los que poder apoyarte y compartir experiencia. 

A todas aquellas madres que habéis conseguido LME…¡os admiro! Es una tarea muy ardua, generosa y completamente desinteresada. Os propongo compartir más en detalle nuestra experiencia para que las madres que vienen detrás se sientan más preparadas y arropadas al comienzo de su viaje.

Gracias a mis abuelas, a mi madre, a mi hermana, a mis matronas y a mis amigas por ayudarme, escucharme y animarme. Merece la pena.

Paloma.

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