¿Me duele la regla, es endometriosis? La enfermedad de la que nadie habla.

Lo más frecuente es que afecte a los ovarios (en forma de quistes), detrás del útero, ligamentos que sujetan el útero al sacro, trompas de Falopio, vejiga, riñones, intestino… Y se han descrito casos en los que la endometriosis llega a afectar a los pulmones, el diafragma, el corazón… El crecimiento y sangrado del endometrio fuera de su “lugar natural” provoca adherencias, quistes, cicatrices… inflamación y dolor… mucho dolor.

La mayoría de los síntomas se concentran en la zona pélvica y esto lo percibimos las pacientes desde niñas; lo que ocurre es que esos síntomas no se asocian con algo ginecológico o de todo el cuerpo. Según un estudio en el que participó el Hospital Clínico de Barcelona (2014) se tardan 10 años desde la primera regla en tener un diagnóstico de endometriosis… salvo que tu ginecólogo, urólogo o gastroenterólogo esté familiarizado o entrenado en el diagnóstico de la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la endometriosis?

Los más frecuentes son:

  • Un fuerte dolor de regla o que aparece durante la ovulación (cólicos a mitad del periodo) que no cede con los analgésicos y antiinflamatorios habituales como el ibuprofeno, el paracetamol o la aspirina.
  • Sentir dolor durante la penetración y/o tras tener un orgasmo. Esto se debe a los espasmos del útero durante el clímax y también a la presencia de “implantes” de endometriosis en los ligamentos útero-sacros y en el espacio entre el útero y el recto (fondo de saco de Douglas). Es típico también el sangrado del cuello de la matriz (cérvix) y de la vagina durante/tras las relaciones sexuales.
    Además, provoca sangrados no menstruales ni relacionados con actividad sexual: la mucosa vaginal está muy vascularizada.
  • La “endo” podría causar dolor durante y tras la defecación o la orina, o provocar la sensación de la vejiga llena siempre. El sangrado rectal en estas chicas podría indicar endometriosis rectovaginal. Al igual que el sangrado con la orina, aparte de infección, podría indicar cistitis intersticial.
  • Así mismo, las mujeres con endometriosis suelen sufrir molestias gastrointestinales, principalmente gases; problemas para digerir, diarrea y estreñimiento, estómago delicado o intolerancias alimentarias, sensibilidad no celiaca al gluten/trigo desde la infancia/adolescencia (se suele diagnosticar antes y confundir el síndrome del intestino irritable que endometriosis intestinal).
  • También puede acompañarse de migrañas premenstruales o en la ovulación que duran días enteros…
  • El dolor pélvico (gran pesadez y tirantez en la tripa tras hacer esfuerzos como coger en brazos a una niña/o, o estar mucho tiempo de pie o sentada), edema abdominal (retención de líquidos que provoca la característica tripa hinchada), dolor lumbar (de riñones) y/o dolor o calambres en las piernas (caderas y muslos, síndrome del piramidal e incluso ciática) están presentes en casi todas las mujeres con endometriosis.

 

Un afortunado 20% de las mujeres que tienen endometriosis no siente molestias nunca, ni siquiera con su menstruación, y sólo se entera del diagnóstico cuando sufre una cirugía abdominal por otras causas o está intentando un embarazo. Para el resto -80% de las mujeres que sufre endometriosis-, la enfermedad condiciona de una u otra manera su vida.

¿Cómo podemos atajar esto?

Con un buen asesoramiento en el ciclo menstrual, un cambio de hábitos de vida, reduciendo la exposición a estrógenos en alimentación y ambiente, usando productos de higiene femenina hipoalergénicos y de materiales ecológicos como la copa menstrual o las compresas de algodón ecológico, acudiendo a una ginecóloga y endocrina expertas en endometriosis y trabajando los aspectos psicosexuales de la enfermedad, que es muy dura para las mujeres, sus familias y sus partenaires sexuales.

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www.meduelelaregla.com

Irene Aterido se ha especializado en el endocoaching; el coaching menstrual llevado específicamente a las mujeres que padecen trastornos del útero y que afectan a la calidad de vida. Aboga por terapias naturales que incluyan cuerpo-mente teniendo en cuenta los últimos estudios científicos sobre la menstruación, la psicología del dolor y la sexología.