Flujo Vaginal vs Lubricación

Lubricación y flujo vaginal ¿Cuáles son las diferencias?

Blanco, transparente, espeso, claro, elástico, amarillento. Hay mil formas de flujo vaginal y es muy fácil confundirlo con la lubricación natural que surge con el deseo sexual. “Vale, pero ¿qué es exactamente lo que tengo en las bragas?” Si quieres saber qué es la lubricación vaginal, qué es el exceso de lubricación vaginal o la sequedad vaginal y las diferencias entre la lubricación vaginal, el moco cervical y la lubricación sexual… ¡Vente a descubrirlos!

¿Qué es la lubricación vaginal?

La lubricación vaginal, el líquido blanco vulvar, la lubricación femenina natural… ¿Es todo lo mismo?

Sí y no. Te explico: la vagina es un órgano increíble que siempre, siempre está de tu lado. Te prepara para las relaciones sexuales y te ayuda a dar paso a otra vida, entre otras muchas cosas.

La lubricación vaginal es un líquido blanco o transparente que está siempre presente en la vagina y en la vulva. Una de sus funciones es hidratar las paredes vaginales y ayudarlas a permanecer gruesas y elásticas. Por eso, la lubricación vaginal femenina te permite tener relaciones sexuales placenteras y permite todos los procesos naturales que ocurren en tu vagina. 

Sin embargo, dentro de la lubricación vaginal, tenemos que diferenciar dos procesos: uno es la lubricación que se produce cuando nos sentimos excitadas (sexual) y otro diferente es la lubricación natural (el flujo vaginal) que siempre está en nuestra vagina y vulva.

Pues verás, a diferencia del flujo vaginal, la lubricación sexual femenina es un proceso fisiológico y psicológico. La sensación de “estar mojada” empieza con la estimulación. En ese momento el flujo de sangre se dirige hacia los genitales y causa una congestión vascular. Los vasos sanguíneos están hinchados y esa presión provoca la secreción del fluido hacia la superficie de la pared vaginal. Este flujo suele tener un aspecto de  líquido blanco espeso que surge en la mujer al tener relaciones. Este fenómeno es lo que conocemos como lubricación vulvar vaginal o femenina fruto de la excitación.

La lubricación femenina provocada por la excitación no solo se produce en el cuello del útero. También se da en la vulva y las produce las glándulas de Bartolino. De hecho, esta es una diferencia muy importante respecto al flujo vaginal. ¡Sigue leyendo, que te lo explico con más detalle más abajo! 

¿Qué función tiene en nuestro cuerpo?

“Vale, pero ¿todo esto para qué?” Te he contado qué es la lubricación vaginal femenina. Sirve para tener relaciones sexuales placenteras e hidrata las paredes vaginales para mantenerlas fuertes y flexibles. Pero espera, espera, que hay más.

La lubricación vaginal y vulvar sirve también para mantener un pH neutro (para que el microuniverso de tu vagina esté sano), facilita la supervivencia de los espermatozoides en la vagina y para todo lo que te he contado antes sobre que la penetración sea más fluída y los movimientos realizados en la vagina no nos duelan ni nos rocen. Por eso, es muy normal que cuando estás muy excitada te sientas “mojada” y sientas hinchazón. La lubricación vaginal además es un lubricante que favorece la función del clítoris y nos regala placer. 

Para que las relaciones sexuales sean placenteras es muy importante que tengamos suficiente lubricación. Algunas mujeres tienen un exceso de lubricación que les impide disfrutar de las relaciones y también se da el caso contrario, una escasez de lubricación femenina natural que provoca roces y dolor durante el sexo. Para ambos casos existen soluciones, ¡sigue leyendo!

¿Qué función tiene el flujo vaginal? 

El flujo vaginal, a diferencia de la lubricación, siempre está presente en nuestra vagina y vulva, aunque siempre hay momentos de más o menos flujo a lo largo del ciclo menstrual. El flujo vaginal es un mix entre dos cosas: 

  • La mezcla de secreciones vaginales: que nos protegen de infecciones y que forman parte de la microbiota vaginal. Aquí te dejo un artículo sobre los tipos de flujos que tenemos y cómo identificar si “todo va bien”. Recuerda que el flujo puede ser un gran identificador de enfermedades. Ten en cuenta que las secreciones vaginales no solo cambian a lo largo del ciclo menstrual, sino que se modifican a lo largo de todas las etapas de tu vida y las variaciones de tus niveles hormonales. Por ejemplo, en la menopausia normalmente tienes una falta de lubricación vaginal por el descenso de los estrógenos.
  • el moco cervical que cambia a lo largo del ciclo menstrual. El moco se desarrolla en el cuello uterino y sale de la vagina en forma de flujo. 

El moco cervical cambia a lo largo del ciclo, según en qué momento del ciclo menstrual te encuentres:

Por ejemplo, durante la menstruación,  no notamos el flujo cervical por la sangre. 

En la preovulación, tienes algunos días “secos” sin moco cervical y sin tanto flujo. Progresivamente el flujo irá aumentando a medida que se acerque la ovulación. Suele tener un aspecto amarillento, blanco o turbio. Tiene un poco de acidez que limita la supervivencia de los espermatozoides, pero irá perdiendo esa propiedad poco a poco.

Cuando ovulas, el flujo suele tener un aspecto “escurridizo”, muy parecido a la clara de huevo cruda, ¡acabas de llegar a tus días más fértiles! Este moco suele ser menos ácido y ayuda a los espermatozoides a sobrevivir hasta llegar al óvulo.

Después de la ovulación, el moco vuelve a ese aspecto turbio otra vez, y la sequedad irá en aumento hasta llegar a la menstruación y al inicio de otro ciclo más de tu vida fértil.

Cómo diferenciar entre flujo vaginal y lubricación natural

La secreción y el flujo vaginal están hechos de células del cérvix, bacterias, moco y agua. Además, ambos cambian a lo largo del ciclo con diversas intenciones: limpiar, humidificar y protegernos de posibles infecciones.

¿Y el moco cervical? Como te decía, forman parte de las secreciones vaginales, pero tienen una función más específica: sirven para prevenir o facilitar el paso de los espermatozoides a través del cérvix. Es decir, que las secreciones vaginales tienen una barrera de defensa para las infecciones y otra barrera para controlar la fecundación.

Sin embargo, la diferencia del flujo vaginal y la lubricación sexual es que esta última sirve para facilitar la penetración y ayudar a la entrada de los espermatozoides antes y durante la actividad sexual.

Diferenciarlos a simple vista es más fácil si los ponemos en contexto. Si te sientes “mojada” pero no tienes deseo sexual, puede que te encuentres en una etapa especialmente fértil y el moco cervical sea más acuoso y menos turbio, por lo que se tratará del moco cervical fruto de las secreciones vaginales. Si por el contrario estás sintiendo deseo sexual y veas un líquido blanco vaginal seguramente se deba a la lubricación natural femenina.

Por eso, es SÚPER importante el autoconocimiento. Te recomiendo que lleves un registro de tu ciclo menstrual y apuntes cómo cambia tu flujo vaginal a lo largo de las 4 fases: menstrual, preovulatoria y ovulatoria y premenstrual. Así sabrás identificar cuándo eres más o menos fértil y qué diferencias hay entre tu lubricación fruto del deseo sexual y cuándo se trata del flujo vaginal que ya existe en tu vulva.

También puedes llevar un “diario sexual” en el que apuntes cómo es tu lubricación vaginal y tu lubricación vulvar (te recomiendo nuestro Diario CYCLO). Apunta si ese líquido vaginal es más blanco, más turbio y todas las diferencias que observes cuando tienes sexo. Escribe todo: si tienes más placer cuando tienes más lubricación natural o si notas que tienes periodos de más sequedad y menos disfrute. 

¡Ojo! Tener más lubricación natural no siempre es indicador de más placer (algunas mujeres tienen una lubricación natural excesiva que les impide “sentir” sus relaciones). Analiza si esos cambios están relacionados con cambios vitales: por ejemplo un nuevo trabajo, periodos de más ansiedad y/o cambios en tu alimentación.

Tipos de lubricación vaginal 

Como te decía, la lubricación vaginal se da tanto en la vulva como en la vagina.  En la vulva se produce gracias a las glándulas de Bartolino y la lubricación natural de la vagina en las glándulas uretrales y parauretrales.

Las glándulas de Bartolino 

Estas glándulas se encuentran a los costados de la abertura vaginal y segregan el líquido de lubricación vulvar para que todo fluya mejor y mantenernos alejadas de las infecciones.

Estas glándulas de Bartolino pueden hincharse y obstruirse provocando la bartolinitis o absceso de Bartolino. Si te duele esa zona puede que tengas la infección que normalmente se produce por una bacteria. Si tienes dudas, contacta con un/a especialista para salir de dudas.

Las glándulas uretrales y parauretrales

Las glándulas uretrales y parauretrales se conocen como las “glándulas de Skene”, están en la cúpula de la vagina, y suelen ser tan pequeñas que pueden pasar desapercibidas. 

Son las encargadas de lubricar la uretra distal y producir la lubricación vaginal. A menudo lo comparan con la glándula prostática masculina y son responsables de la eyaculación femenina. Estas glándulas dependen de las hormonas por eso suelen atrofiarse en los cambios hormonales como el embarazo y la menopausia.

¿Existe la eyaculación femenina?

Las mujeres segregamos fluidos durante la actividad sexual. Se producen en la vagina con la “lubricación vaginal” producida por las glándulas de Skene y en la vulva con la “lubricación vulvar”producida por las glándulas de Bartolino. Pero algunas mujeres también producen lubricación natural en la vejiga urinaria conocida como el squirting.

Por eso, a menudo la eyaculación femenina se compara con la eyaculación masculina. De hecho, aún están investigando si producimos lo mismo que en los genitales masculinos: una pequeña cantidad de fluido lechoso y blanco consecuencia del orgasmo.

Aún así, los estudios realizados alrededor de este tema de momento indican que no, la eyaculación femenina y la masculina NO son lo mismo. Porque aunque sean expulsados por la uretra, los órganos que los producen y las composiciones de los líquidos son totalmente diferentes.

La eyaculación femenina, a diferencia de la masculina, se produce en una cantidad pequeña de líquido blanco y espeso que segregamos -antes y durante la actividad sexual-  a través de las glándulas de Skene, conocida como la próstata femenina.

Y aunque el squirting pudiera parecerse mucho a la eyaculación masculina porque se produce durante el orgasmo, no tendría nada que ver. Este proceso consiste en la expulsión de orina diluida y se parece al agua. De hecho, ¿sabías que muchas mujeres llegan a reprimirlo por el gran tabú que hay en torno a este tema? Es increíble la cantidad de tabúes que nos quedan por romper sobre la lubricación femenina.

También algunas personas tienen incontinencia urinaria y pueden experimentar filtraciones de orina durante la penetración vaginal o el orgasmo.

¿Qué es el líquido blanco espeso?

El líquido blanco y espeso suele estar relacionado al momento no-fértil de la mujer: suele ser un líquido con un ph ácido que limita la supervivencia de espermatozoides. Aún así,  si está acompañado de olor y consistencia diferente de lo normal, puede ser un signo de infección vaginal. Consulta con un especialista ante cualquier duda.

Aún así, como te comentaba, tienes que ponerlo en contexto. Si se produce durante la excitación sexual puede que se deba al fluido blanquecino que producen las glándulas de Skene para favorecer la lubricación natural femenina.

¿Qué facilita y qué dificulta la lubricación? 

Para saber cómo es tu lubricación natural tienes que tener en cuenta que la lubricación también cambia de consistencia, color y olor dependiendo de tu ciclo menstrual. También cambia si tienes una infección, dependiendo de tu herencia genética y tus cambios vitales. Por eso, es importante saber qué es “lo normal” en ti y llevar un registro de esas fluctuaciones.

Exceso de lubricación 

Hay mujeres que producen un exceso de lubricación vaginal durante el sexo. Esto puede impedir que tengan sensibilidad y puede ser un límite para el placer. 

No existe una solución mágica para eliminar el exceso de lubricación, pero si es posible encontrar el tratamiento más acertado para ti, por ello lo primero y más importante es conocer la causa.

El primer paso es acudir a tu ginecólogo para analizar tu problema si lo hubiera. Muchas veces, el exceso de lubricación femenina puede deberse a hipertiroidismo, que tienes los niveles de estrógeno alto, prolactina alta, y/o alteraciones de los vasos sanguíneos de la vagina. Tu ginecólogo/a evaluará la situación y podrá derivarte a un endocrinólogo si hay algún problema hormonal.

Si además de tener mucha lubricación sexual tienes mucho flujo vaginal, puedes usar un protegeslip de tela. Según el momento del ciclo en el que nos encontremos, nuestro flujo será más o menos abundante, por ejemplo en la ovulación o el embarazo.

⁠Es importante que sea de tela porque los protegeslips desechables están llenos de tóxicos que pueden interactuar con tu pH y tus mucosas y hacer que la cantidad de tu flujo siga aumentando. El de CYCLO está fabricado con algodón ecológico por lo que es transpirable. Y lo más importante, está libre de tóxicos por lo que es inocuo para tu salud y 100% hipoalergénico.⁠

Otra opción si tienes mucho flujo vaginal es que te cambies la ropa interior con más frecuencia para no sentirte incómoda y no ir húmeda todo el día.

Falta de lubricación vaginal

La falta de lubricación natural puede ser causada por los cambios hormonales, productos menstruales desechables, el uso de anticonceptivos, la falta de hidratación, la estimulación sexual insuficiente, el estrés o falta de concentración y/o problemas en la relación de pareja. 

Igual que con el exceso de lubricación femenina, la falta de lubricación también puede situarse en que estás en un momento de cambio hormonal como la menopausia o plenopausia, o simplemente que estás en una fase de tu ciclo menstrual en la que no estás tan receptiva al sexo. También hay cambios en la lubricación vaginal con el postparto, en la lactancia, si tienes diabetes, o has pasado por una intervención quirúrgica o una infección vaginal.

Por eso la solución a la lubricación vaginal escasa es que bebas mucha agua y que utilices productos higiénicos que sean respetuosos con tu PH (cuidado con los tóxicos de los tampones y las compresas).  Lo mismo puede suceder con los preservativos, ¡asegúrate que no seas alérgica! Muchas veces los problemas de lubricación vaginal durante el sexo vienen de productos que no sabemos “que nos sientan mal”.  Una solución “más rápida” podría ser utilizar lubricantes naturales, pero lo ideal es que revisemos la “profundidad” del problema. Muchas veces un cambio en tu alimentación o tu calidad de vida puede mejorar la lubricación femenina natural.

Revisa también qué tipo de  anticonceptivos utilizas. Algunos son responsables de la sequedad vaginal ya que algunos tienen excesos androgénicos y son bajos en estrógenos a la vez. También mira el tipo de medicamentos que has usado últimamente: podrían ser los responsables de bajar la producción de lubricación vaginal.

Y sobre todo, nunca olvides que “eso que tienes en las bragas” nunca será motivo de vergüenza. La lubricación sexual y el flujo vaginal son procesos completamente naturales que nos protegen de infecciones, controlan la fertilidad, se adaptan a nuestros cambios y nos regalan mucho placer.

Be a #TabooBreaker